UN POCO DE HISTORIA
Cervecera si las hay, Villa General Belgrano es una de las localidades más hermosas de Córdoba y se ubica a 750 metros sobre el nivel del mar, en el Valle de Calamuchita, entre las Sierras Chicas y las Sierras Grandes, las cuales le aportan un microclima único.
Hotel Edelweiss "La Tradición de un Grande"
En los años sesenta, Günter e Irma Meininghaus compran una casa de vacaciones en la Villa, pueblo con reminiscencias centroeuropeas, influenciado en su mayoría por alemanes, austriacos y suizos.
De ahí en más, pasan todas las vacaciones, fines de semana largos y toda oportunidad junto a sus hijos.
Con el correr del tiempo, se identifican cada vez mas con la forma de vida del lugar, sufriendo el retorno al agitado Buenos Aires donde vivían.

En el año '69, toman la decisión de "hacer un cambio de vida", radicándose en Villa Gral. Belgrano; solo faltaba aclarar como ganarse el sustento.

En aquellos tiempos existían algunos alojamientos (albergues, hosterías), y un solo hotel. Con una población de 1500 almas, la villa todavía no era una referencia turística.
Acá entra a jugar el destino, tomando como protagonista a Irma, que nació y vivió en la ciudad de La Falda, precisamente en el gran "Edén Hotel", y ahijada de su dueña la Sra. Margarita Eichhorn.
La decisión estaba cantada: hacemos un hotel.
El 06 de enero de 1971 se inaugura el Edelweiss con 29 habitaciones, recepción, sala de estar, salón comedor y bar.
El comienzo fue duro e incierto. Corría un rumor entre los vecinos poco prometedor: para que hacer un hotel tan grande, en un pueblo tan chico.

Contra todo diagnostico, el hotel creció con tres etapas mas de construcción, duplicando la cantidad de habitaciones, agregando salones, lugares de esparcimiento y parque, convirtiéndose en el generador de la actividad turística de la villa, manteniéndose a través de los años en uno de los referentes mas importantes.
Hoy, una gran cantidad de clientes reincidentes, comprometen a mantener y seguir brindando la atención netamente europea familiar, enfatizando la contención, asesorando sobre las actividades a realizar.
El hotel se caracteriza por una arquitectura sobria de estilo nórdico, en donde lo pulcro sustituye lo pomposo.
Apunta a la humanización de los servicios, de persona a persona, con el propósito de atender "como nos gustaría que nos atiendan".

Rodeado de un parque ornamentado y añosa arboleda, en el cual se encuentra el área de recreación con una gran pileta con snack bar, canchas de tenis, volley, bochas, juegos infantiles y las actividades recreativas en manos de idóneos, mantiene cautivas durante el día a las familias.

Fuera de las épocas vacacionales, las ofertas de temporada baja atraen a personas que se toman un respiro, o no se encuentran tan atadas a un compromiso laboral.

Es en este tiempo que empresas también realizan convenciones, congresos y reuniones de trabajo ya que el hotel posee dos salones de convenciones equipados y con todo el servicio de soporte para tal fin.

Hasta ahí la infraestructura, en cuanto el alma del hotel, es el grupo humano que brinda el servicio, la mayoría de ellos con mas de diez años de colaboración. Es notorio como clientes en su gran mayoría de grandes ciudades aprecian reencontrarse con las mismas personas que los atienden cada vez que regresan; con ello viven la experiencia de la contención, seguridad y sentirse familiarizados con el ambiente en donde pasaran su estada.

Se podría aplicar un slogan similar al de un conocido whisky escocés:
"Hotel Edelweiss aún andando fuerte"